La actividad farmacéutica se ejerce en un entorno fuertemente regulado, donde su responsabilidad puede verse comprometida tanto en el plano sanitario, civil y penal.
Hoy se enfrenta a una evolución rápida de su papel: desarrollo de los actos farmacéuticos, diversificación de los servicios de salud, intensificación de las obligaciones reglamentarias y transformación digital de su(s) farmacia(s). A estas evoluciones se añaden importantes retos económicos: gestión de existencias de productos sensibles, elevado valor del material y dependencia de la continuidad de explotación.
En este contexto, asegurar su actividad de farmacia y proteger su responsabilidad mediante un programa de seguro de farmacia específico constituye un reto importante.